Laserpuntura.

La incorporación del Láser al arsenal terapéutico marca un hito trascendente. Podemos afirmar que el efecto del mismo aplicado a los puntos activos del cuerpo, puede reforzar al efecto de las agujas. Hay una sola condición indispensable: debe aplicarse el láser en el punto exacto que corresponda y en la dosis necesaria. . Durante una sesión en la O.M.S en Pekin en el año 1979, fueron recomendadas las siguientes enfermedades para su tratamiento con Laserpuntura: migrañas y cefaleas, sinusitis, neuralgia del trigémino, vértigo, insomnio, vómitos rebeldes, colitis espasmódicas, asma bronquial en los niños, úlcera venosa, astrálgias, dolores menstruales.

Se trata de la aplicación del láser como  complemento de la aguja de acupuntura. El tratamiento se realiza siguiendo los mismos principios de la acupuntura de la MTC, con las ventajas añadidas de mayor rapidez en la aplicación y evitando la incomodidad de la punción.

El láser emite fotones que producen reacciones fototérmicas y fotoquímicas como sucede con la luz normal, pero debido a su monocromaticidad, coherencia y elevada intensidad, la absorción de energía por parte del organismo es mayor, aumentando de esa manera sus efectos biológicos.

Los láseres de baja y media potencia (que son los utilizados en tratamientos) actúan como reguladores y normalizadores de la función celular, desencadenando el dispositivo que la pone en funcionamiento.

Hay dos formas básicas de aplicación: Local o de superficies pequeñas, donde se tratan desde un punto o una pequeña zona hasta varios puntos siguiendo los esquemas de la patología a tratar y general o de grandes superficies donde se delimitan zonas y se utilizan láseres con posibilidad de barrido.

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